Nuevos coches, ¿mismo servicio?

17 Apr

En la estación Congreso del subte A, que va desde Carabobo hasta Plaza de Mayo, sube una señora de unos cuarenta años, pelo corto, anteojos y bolso en el hombro. Mira los asientos, las paredes. Intenta ver el otro vagón. La mirada se detiene arriba de la puerta. Vuelve a mirar los asientos, las paredes. La señora es Doris, una ama de casa. Era la primera vez que se sube a uno de los 45 nuevos coches chinos que comenzaron a funcionar el 7 de marzo. “Me parece espectacular”, expresó Doris luego de observar con atención el tren. “Se parece al subte D. Es más chico, pero lo que me gusta es que tiene aire acondicionado”, agregó.

Sin embargo,  no todos se adaptaron al cambio tan rápido. A lo lejos un hombre gritó: “Se extrañan los de madera”. Y no era el único. En Plaza Miserere, mientras esperaba la próxima formación hacia Carabobo, Guadalupe aseguró: “Me gustaba el espíritu que tenían (los coches anteriores)”. Y recordó con alegría: “Me encantaban los farolitos”. No obstante, Guadalupe no sólo defiende al subte, que cumplirá 100 años en diciembre, por su valor histórico. “La locutora se equivoca. Dice, por ejemplo, “próxima estación Sáenz Peña” y es Congreso”, protestó Guadalupe por el sistema de señalización de estaciones que cuentan los vagones chinos de la línea A. Los nuevos trenes poseen carteles con todas las paradas del subte y marca con una luz roja las estaciones donde se detuvo y en verde las próximas detenciones. También tienen flechas que señalan la puerta que se va a abrir. Además, cuenta con grabaciones que indican en dónde está la formación y la siguiente parada. “Vi gente bajarse en estaciones equivocadas”, aseguró Guadalupe. Y por último se quejó: “Antes los trenes pasaban cada 3 minutos. Van 5 y todavía no vino”.

Los viejos coches del Subte A

Muy diferente lo ve Juan. Él trabaja en el puesto de diario de la estación Río de Janeiro. Para Juan “la frecuencia es parejita”. Los nuevos coches no le modificaron en nada a su empleo. Explicó que el cambio está cuando es fin de mes. “En los primeros días se vende mucho, pero los últimos días se vende el diario nada más”.  Sin embargo, encontró un beneficio desde la reanudación del servicio: “Lo bueno es que no se junta tanta gente en el andén y pueden ver las revistas”.

Apenas pasó un mes desde que las nuevas formaciones comenzaron a funcionar y los usuarios no parecen estar muy contentos. Por distintos incidentes los servicios se interrumpen o se limitan, las señalizaciones visuales dejan de funcionar en la mitad del recorrido y las grabaciones no dicen las estaciones correctas. Además a un señor le tocó una situación normal para los usuarios de los viejos vagones, pero extraña para los nuevos: la puerta no se abrió automáticamente. Su desesperación lo llevó a darle un fuerte golpe al coche con el grito de “¡Abrí!”, y la puerta obedeció.

Así son las nuevas formaciones

Que los de madera son mejor, que los nuevos tienen aire, que los viejos venían con más frecuencia, son más limpios, que son más lindos éstos o aquellos. Todos tienen diferentes opiniones, pero coinciden en una sola cosa. Desean que duren muchos años y que no los escriban. “Es una inversión nuestra, del pueblo argentino, y hay que cuidarlos”, dijo Juan mientras la gente se acercaba a ver las revistas.

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